Ampollas
Las ampollas son el problema o alteración más frecuente en el Camino. Cualquier persona que haya realizado el Camino ha sufrido una ampolla en sus pies. Prácticamente en su totalidad aparecen por un problema de fricción entre los diferentes planos de los tejidos así como entre la piel y el calcetín o entre el calcetín la zapatilla y la piel. Hay factores que aumentan el riesgo de sufrir una ampolla y son los que tenemos que vigilar e intentar minimizar para prevenir su aparición. Éstos son los aspectos que deberíamos tener en cuenta para su prevención:
La fricción o la microfricción durante el paso. Cada paso significa una pequeñísima fricción entre el suelo, la zapatilla, el calcetín y por último, y lo que tenemos que cuidar más: el pie. Si tenemos en cuenta el número de pasos que supone una etapa del Camino y sumamos todas estas pequeñas fricciones, nos podemos hacer una idea de lo que puede suponer para el pie, que es la parte más débil de esta cadena. Para minimizar ese efecto tendremos que utilizar unas zapatillas que no nos aprieten pero que tampoco nos vayan grandes ya que en cualquiera de los dos casos aumentaría la fricción en el pie. No hay que apretar demasiado los cordones ya que supondrían una presión excesiva sobre la parte dorsal de pie y también de forma indirecta, que el pie esté más apretado en su totalidad. Hay que procurar que los calcetines que utilicemos sean de algodón o de tejidos específicos que favorezcan la traspiración y la eliminación del sudor y humedad. Debemos ser precavidos para que no quede ninguna arruga ya que incluso una pequeña puede provocar una fricción sobre ese punto que se traduzca en una ampolla. Es importante que se utilice un calcetín que sea de la talla del pie ya que en la actualidad casi todos los calcetines tienen unas zonas específicas de refuerzo que hacen minimizar el rozamiento.
CONSEJOS COMPEED®
Es conveniente, además, proteger con el stick antifricción de Compeed® las zonas con mayor riesgo (zona de la planta de los dedos y talón), y utilizar en caso que sea necesario apósitos Compeed® para proteger dichas zonas. La utilización de apósitos Compeed® no debe ser sólo en el caso que se detecte ya una ampolla si no que pueden utilizarse de forma preventiva sobre todo en las personas que tengan antecedentes de la formación de ampollas en determinadas zonas de sus pies.
El calor hace aumentar el riesgo de aparición de ampollas, es por eso necesario que el pie pueda “eliminar” el calor que se produce durante la marcha. Utilizar un calzado con unos sistemas de ventilación que permitan transpirar al pie aunque sea de forma mínima puede ser de gran ayuda para disminuir este efecto negativo. Otra medida para disminuir el exceso de calor en el pie es poder hacer paradas en el camino para quitarse el calzado y airear los pies.
La humedad perjudica la prevención de las ampollas. Es muy importante que el pie esté lo más seco posible y que se mantenga también seco durante cada etapa. La duración de las etapas, así como el calor que genera el ejercicio, contribuyen a la sudoración del pie y, en consecuencia, a la presencia de humedad en él., presencia que normalmente va acompañada del aumento de temperatura, dos factores que unidos incrementan el riesgo de aparición de ampollas. Utilizar calcetines que eliminen o absorban la humedad es una buena medida preventiva. También resulta conveniente aprovechar las paradas en las etapas para cambiarse los calcetines utilizados por unos secos.
La duración de la etapa. A mayor tiempo caminando y cuanto menos descansos o paradas realicemos para airear nuestros pies o cambiar los calcetines, mayor posibilidad de sufrir una ampolla. No obstante, hemos de tener en cuenta que el Camino es una prueba de larga duración con unas etapas ya establecidas, así que reducir distancias no está en nuestras manos. De todas formas debemos realizar las paradas necesarias para poder minimizar el resto de factores que hemos expuesto hasta ahora. Minimizando al máximo los cuatro factores anteriormente expuestos reduciremos drásticamente el riesgo de padecer alguna ampolla. Pero si no protegemos las zonas de fricción, sometemos al pie a mucho calor y humedad, y ello le sumamos una larga etapa, con casi total certeza padeceremos una alteración en forma de ampolla.
CONSEJOS COMPEED®
Debemos utilizar lo antes posible los apósitos Compeed para las ampollas. Ellos nos proporcionan un tratamiento integral sobre ella y nos favorecerá la restauración de dicha ampolla así como la protección de la zona donde se ha producido. Debemos analizar el por qué se ha producido la ampolla y reducir los factores predisponentes de en la zona donde ha aparecido para evitar que se repita
Recuerda que una ampolla mal tratada o no tratada puede acabar con nuestro Camino: La ampolla que no es tratada nos va a hacer cambiar el apoyo de nuestro pie y del paso, con lo que nos podemos encontrar con dolor en tobillos, rodillas, caderas y espalda. Pensemos que una etapa en el camino supone cientos de miles de pasos que si no se realizan de forma correcta al modificar nuestra forma habitual del paso, estaremos ejerciendo una carga articular y muscular que para el cuerpo no es fácil de asumir. Una ampolla no tratada puede, además, provocar una infección de la zona con las negativas consecuencias que ello provocaría.